COLOFON

    Concluye esta monografía en la que hemos puesto al alcance del lector interesado en el panorama progreseño, los elementos de información que sirvan para evaluar la trayectoria del principal puerto de Yucatán y su municipio, así como también para conocer el estado actual del mismo.

Desde los años previos a su fundación como puerto de altura y cabotaje hasta los momentos actuales en que se trabaja con afán y voluntad por un futuro mejor, esta reseña recoge las distintas épocas de la población con el propósito de ofrecer la mayor variedad de datos sobre este lugar al estudioso de nuestra historia.

Al poner punto final a esta monografía, cabe destacar que entre los sucesos más relevantes en la vida de Progreso como el principal puerto de la Península, después de aquella soleada mañana del 1 de julio de 1871 en que los descendientes mayas se volcaron hacia estas arenas para ver surgir una nueva comunidad pujante y progresista, están la construcción de sus líneas férreas, el malecón y su avenida, el muelle de concreto Fiscal (Héroes Aduaneros) y la apertura del puerto de abrigo Yucalpetén, así como la obra de ampliación de los muelles cuya finalidad es permitir las operaciones de buques de mayor calado.

Resumiendo, en el aspecto económico Progreso ha tenido épocas brillantes y también momentos críticos como los actuales por la situación que impera en todo el país. La bonanza sonrió al puerto así en los años venturosos del siglo pasado cuando la euforia del progreso dominaba el panorama como los albores del presente y durante la Primera y Segunda Guerra Mundial en las que le movimiento portuario alcanzó su más alto nivel; en la actualidad la crisis ha provocado una situación difícil que seguramente será superada con trabajo y voluntad.

Hombres progresistas y virtuosos ciudadanos impulsaron el desarrollo de nuestro puerto, convirtiéndolo en un verdadero emporio y haciendo disfrutar a sus habitantes de prolongada felicidad en épocas que recuerdan los viejos pobladores; ellos dieron nombre y un lugar a uno de los principales puertos del golfo en Yucatán, antesala de nuestro Estado.

Después de la Segunda Guerra Mundial, nuestro puerto comenzó a descender por muchos factores, pero el principal fue el avance de nuestras comunicaciones en el país. El Ferrocarril del Sureste, la red carretera, el desarrollo de la aviación, la apertura de otros puertos y la crisis henequenera, provocaron una difícil situación en Progreso que hoy trata de superar con nuevas fuentes de trabajo. Como se comenta con frecuencia, el puerto de Progreso vivió épocas inolvidables con su movimiento marítimo; aunque parezca paradójico, sus mejores tiempos están marcados por el funcionamiento de los muelles de madera y sus alijos que le sirvieron a la medida de las necesidades de la época. En los años cincuenta, surgió, con la construcción del muelle de concreto y los factores ya mencionados, una modificación total en el panorama físico y económico de Progreso y puertos aledaños.

El deterioro económico del puerto en los años cincuenta hubiese sido mayor de no recurrirse a nuevas formas de explotación de la pesca.

La construcción de un muelle y congeladora, primero y luego la apertura del puerto de abrigo permitieron crear la nueva fuente pesquera que sacó a Progreso de la crisis económica.

La pesca fue la tabla de salvación del puerto aunque años después se recuperó la actividad portuaria con la incorporación de un nuevo renglón en el transporte de cereales que por el momento se lleva a cabo con regularidad, para abastecer al Estado.

La pesca, repetimos, rindió buenos frutos, sin embargo los beneficios no se distribuyen con equidad ya que solo reditúa a un pequeño sector. Se culpa de este hecho al mal uso que la mayoría de los trabajadores pesqueros hacen de sus ingresos dejándolos en las cantinas y centros de vicio.

Por otra parte, como alimento, la pesca no ha favorecido a las grandes masas como en el pasado en que las familias progreseñas obtenían el producto bueno y barato, por ser nuestros litorales los más ricos en especies, el mayor volumen de captura es destinado a los mercados nacionales y extranjeros.

Persistiendo en el mismo punto, la pesca ha sido de contrastes ya que en los últimos años alcanzó utilidades considerables para los pescadores de la población campesina que se dedican a la captura de la langosta. La explotación de nuestros litorales, subrayamos, ha dado para levantar grandes empresas que manejan barcos y procesan el producto.

Al movimiento portuario, volviendo a este renglón, se ha incorporado la flota petrolera que regularmente descarga sus productos en Progreso, para abastecer al Estado. Además de los cereales, en los últimos meses se han logrado nuevos renglones con la exportación de artesanías y materiales y la importación de artículos diversos debido a los convenios internacionales relacionados con el GATT y el TLC. El panorama económico de Progreso se afectó mucho, especialmente en el ramo hotelero, por el huracán "Gilberto" que azotó el litoral el 14 de septiembre de 1988, se realizan nuevos esfuerzos para levantar la economía con el desarrollo del turismo y otras fuentes.

Y para concluir este Colofón, y para que esta Monografía contenga la información relativa a nuestros últimos avances, antes de cerrar la edición señalamos que recientemente el Gobierno Federal desincorporó los terrenos de Fondeport para traspasarlos al Gobierno del Estado, así como también le entregó la Administración Portuaria Integral en beneficio de Progreso y acordó la ampliación en 70 metros más del muelle No.5 de la Terminal Remota, con el propósito de darle más capacidad al puerto para las operaciones de los buques. Con estos beneficios llegará el puerto de Progreso a la celebración de su 125 Aniversario de su fundación, el 1ro. de Julio de 1996.