LEYENDAS Y CURIOSIDADES

    Una de las leyendas más conocidas es la de la Mestiza Flor de Mayo, surgida de las más antiguas tradiciones de nuestro puerto. Cuentan los viejos habitantes que en el rancho de Yaxactún, propiedad de Don Juan Bautista Pech, uno de los primeros pobladores de Progreso, aparecía en el mes de Mayo, sobre un árbol, una bella mujer vestida de Mestiza, peinándose su hermoso cabello.

Don Florentino Carvajal, llegado del oriente lleno de ilusiones, mandó a construir en ese lugar un edificio con una mestiza en el costado oriente superior, esquina que fue bautizada desde entonces como la Flor de Mayo, en las calles 31 y 14.

Durante mucho tiempo, según otra leyenda, se vio cruzar la bahía por un misterioso velero al que nunca se pudo dar alcance embarcación alguna y el hecho se convirtió en otra leyenda porque se atribuyeron sus apariciones a visiones fantasmas surgidas del hundimiento de muchos barcos frente a nuestras costas con la desaparición de valerosos marinos.

Los lectores deberán saber también que en este puerto existieron y existen cosas muy curiosas, por ejemplo, la limitada anchura de la arenosa costa. A la altura del muelle nuevo, se acaba la arena y el piso es de laja; se comenta por los ingenieros que han laborado en nuestro puerto que hasta canicas se pueden jugar en el fondo del mar.

A principios del presente siglo, según la historia, se pretendió construir un nuevo puerto con escolleras, con un costo de siete millones de pesos y también el Gral. Salvador Alvarado, gobernante de Yucatán, tuvo entre sus sueños de Progreso, la idea de construir otro puerto interior. Quizá de haberse favorecido las circunstancias, en estos momentos tuviésemos un puerto muy distinto. El muelle de concreto llamado nuevo, que ha servido mucho a la economía del Estado, sigue sirviendo por su fortaleza enfrentándose a los tiempos más severos como en el caso del huracán "Gilberto", el muelle costó solamente trece millones de pesos.

Entre las comunicaciones con que contó el puerto de Progreso con la capital del Estado en sus mejores épocas está la del ferrocarril que movilizaba toda la carga que entraba y salía por este puerto; el tendido de vías (ancha y angosta) fue realizado a fines del siglo pasado y hubo proyectos para un tercer riel dado el gran movimiento de carga; gran parte de la ciudad estaba ocupada por las instalaciones de los ferrocarriles y hasta terrenos sin ocupar tenía la población, varios de los cuales aparecen todavía a la vista de los habitantes.

Otra cosa curiosa es el hecho de que los antiguos muelles de madera como el Benito Juárez y el Fiscal resistieron a ciclones y temporales durante muchos años. Solo la mano del hombre acabó con esas obras en los años cincuenta al concentrarse todo el movimiento portuario en el Muelle Nuevo. Los mencionados muelles fueron de buena madera, también han demostrado su resistencia los edificios de la vieja Aduana, corredores y el faro, símbolos de Progreso; la ingeniería antigua se ha impuesto a la moderna.

La Ría, como se le llamaba antes a la zona pantanosa, tuvo vistas muy hermosas en donde abundaba la pesca y la cacería además servía para los paseos del pueblo al pintoresco sitio conocido como "El Cerrito", al sur de la población. En la parte más angosta dividía la carretera a Mérida un puente, el primero de los cuales fue de madera; también existió un puente de madera para cruzar una ancha zanja que se encontraba al poniente en el viejo camino a Chelém y Chuburná.

Los primeros edificios de la tradicional zona veraniega fueron el conocido por Bording House al oriente de la ciudad y frente a los que fue el malecón, las residencias del exgobernador Dr. Torre Díaz e Ing. Medina Vidiella.

El desaparecido malecón, la avenida y un parque denominado Gral. Alvaro Obregón, fueron construidos en 1929, mismo año en que fue puesta en servico la primera carretera pavimentada entre Mérida y Progreso.